Am este es un fanfic que estaba escribiendo hace tiempo, se trata de unos yakuzas, los personajes principales son the gazette, espero les guste ^^
Tora: Vamos cariño hazlo de una vez.
Reita: No desesperes todo a su tiempo.
Me dedique a besarle el cuello a mi amado, a mi querida pareja, beso tras beso, mordida tras mordida, notaba su excitación, mis caricias tenían el efecto que quería, nada podría arruinar este momento tan perfecto solo Tora y yo que mas podía pedir.
Tora: Ahhh…. Y….a… no…re…sito…. ¡Hazlo ya!
Sus quejidos y gemidos en mi oído solo lograban excitarme mas y mas pero justo cuando estaba apunto de volverlo mío, de terminar este agonizante juego, se abrió la puerta de un solo azotón, el estúpido de Uruha sudando y jadeando al igual q nosotros dos pero el por su mal físico, le he dicho deje el cigarrillo pero es imposible.
Reita: ¡QUE PUTAS QUIERES URUHA!
Uruha: Que dejes de estar cogiendo que tenemos visitas.
Tora como pudo se quito de debajo de mi y fue el primero en estar listo, vestido, arreglado y con el arma en mano, bastante molesto yo me levante mas lento y golpee la pared con toda mi fuerza, cuando ´por fin Salí de la pequeña habitación de hotel en la que restaba no escuchaba nada, solo el profundo silencio sepulcral, Uruha debió volverse loco o simplemente era envidia de que yo si podía tener todo el sexo que quisiera porque tenia a mi perfecto Tora, pensaba idea tras idea hasta q escuche un disparo seguido de varios mas y un grito, el grito hizo que me sobresaltara y comencé a correr con el arma de frente en posición de defensa, al llegar al lugar note q mis acciones fueron demasiado lentas y mi hermosa Tora yacía en el suelo herido por un disparo de bala, corrí a su lado para defenderlo y poderlo levantar, trate de ayudarlo como pude pero estábamos en medio del fuego cruzado, detrás de mi estaba Uruha cubriéndome la espalda, también aun lado de el un chico de pelo negro que jamás en mi vida había visto, era bastante delgado el chico y con facciones muy bien marcadas y delicadas, a pesar de eso era muy bueno con el arma.
Reita: ¿Amor estas bien? –Tome su mano tratando de detener la hemorragia- se que estarás bien prométemelo.
Tora:Yo… no…creo –coloco su mano en mi mejilla para luego posarla sobre mi hombro- cu…cu…idalos…bien –coloque mi dedo índice sobre su boca-
Reita: No digas tonterías amor, te pondrás bien yo lo se –me acerque a el para abrazarlo- ¡Te amo Tora!
Por dentro sabia que seria la ultima vez que hablaría con el, pero no lo quería creer así, tome mi arma y me levante dejando con cuidado a Tora en el suelo, colocándome en posición de ataque igual que Uruha y el pelinegro.
Reita: ¡Quien fue el hijo de puta que le disparo a Tora! –grite con todas mis fuerzas completamente molesto-
El pelinegro me señalo un lugar con la cabeza, mire hacia donde decía algo desconfiado, como podría confiar en alguien que ni siquiera conozco, no lo conozco y aun así estaba haciéndole caso, lo que fuera por Tora, vi a un joven, bastante bajito diría yo, no se notaban sus facciones desde esta distancia pero no me importaba de igual manera me las iba a pagar con su vida a ver lastimado a Tora, en el momento que me vio apuntarle se echo a correr.
Reita: Cobarde!!! –Grite mientras lo perseguía- encárguense de los demás, este es mío- le dije a Uruha mientras me internaba en el bosque –
Lo perseguí hasta muy adentrado el bosque, cuando el imbécil tropezó con una rama en el suelo, vi mi oportunidad de dispararle, el disparo iba a ser justo y certero nadie ni nada lo salvaría, le dispararía en la cabeza un solo disparo y estaría en el otro mundo, giro el rostro y pude ver sus ojos, sus rostro era tan delicado tan perfecto tan inocente, no podía dispararle a algo así, tenia una ternura inimaginable, una ternura que calmaba cualquier bestia.
Chico: Por favor no me mates!!!
Trono el cielo y mire hacia arriba sin dejar de apuntarle, me cayeron pequeñas gotas de lluvia en el rostro, me tranquilizaron un poco y enfriaron mi mente que ya estaba a mil revoluciones por segundo y no podía razonar, esas gotas me decían que algo malo iba a pasar, tenia que regresar, este asunto debía esperar.
Reita: ¡Tora!
Mire al chico por ultime vez y deje de apuntarle para darme la vuelta he ir en dirección del hotel, le perdonaría la vida por ahora, su rostro humedecido me había enternecido pero debía volver con Tora, me moví como pude en el bosque tratando de no perderme y seguir el camino correcto, deje al chico ahí tirado esperando no me siguiera y entendiera el tratado de paz entre el y yo por ahora, mientras avanzaba mi mente solo tenia la imagen e ese delicado rostro, pero porque pensaba en el si era mas importante mi Tora.
Cuando llegue la lluvia comenzó a caer mas fuerte , mi amigo , el pato, estaba herido en el brazo, se notaba que no era nada grave, el pelinegro lo estaba ayudando a limpiarse y tratar la herida, mientras ellos se preocupaban por eso Tira seguía tirado en el suelo como esperándome.
Reita: Ya todo paso amor, ya estarás mejor
Tora: No…lo..cre…o… cariño
Reita. No seas pesimista, todo estará bien ya se fueron y no creo que vuelvan a molestarnos
Lo tome entre mis brazos con intensiones de levantarlo para sacarlo de ahí pero Uruha me detuvo señalando la herida y negando con la cabeza, su herida era muy profunda si lo movía mucho o lo movía mal… podría…adelantar… lo inevitable…
Reita: ¡Maldición! Debí salir mas rápido, ¡perdóname!...
Tora: No fue …tu culpa, n…o te… culpes…tu… solo te dedi…caste…a cui…darme…a hacerme muy feliz…to…todo el tiempo…que estuve contigo… me..amaste…así…como yo a ti
Reita: No por favor no te despidas aun, ¡Traigan una ambulancia, un medico, algo! –grite con fuerza pero nadie hizo nada- No Tora ¡No mueras!
Tora: G…gra…gracias por…. Haberme… echo tan feliz
Reita: Te amo –intente llora pero las lagrimas no me salían- te amo demasiado Tora
Solo sonrió ante mis palabras y se desvaneció de a poco entre mis brazos, cerro los ojos y con esa sonrisa tan dulce que solo el tenia se fue de entre nosotros, su rostro tan pacifico me hacia sentir tan mal por el echo de que no lo pude salvar pero a la vez muy bien porque sabia que estaría mejor ahora, no aguante mas tuve que hacerlo, pegue mi rostro contra su pecho y solté algunas lagrimas, que con el caer de la lluvia nos e notaron, Uruha hizo lo mismo pero en el hombro del pelinegro.
Reita: Malditos rusos me las van a pagar caro, juro que lo vengare -dije casi para mi pero al cuerpo sin vida de tora- lo juro
Esta vez si cargue el cuerpo de Tora para alejarlo de la lluvia, entre los tres restantes o sobrevivientes entramos al hotel, pensaba salir con toda tranquilidad pero era lógico que nuestro pequeño altercado llamara la atención y alguno de los huéspedes ya había llamado a la policía, lo escuchaba a lo lejos, no había tiempo de nada, tome las llaves del auto y subí el cuerpo de tora en el colocándolo en el asiento del copiloto, quería que pareciera que simplemente estaba dormido… incluso yo quería pensar eso.
Pelinegro: No pienso viajar con un muerto
Reita: Y quien dice que vendrás con nosotros
Uruha: Tranquilo Reita, el debe venir con nosotros, lo necesitamos… ya que… ahora nos falta uno
Lo mire con desprecio, el no podía sustituir a Tora, pero Uruha tenia razón nos hacían falta refuerzos por si las dudas, aparte de que el moreno era un muy buen tirador y prefería estar de su lado que en su contra, subí de mi lado del conductor y encendí el auto señalándoles que si no subían pronto los dejaría ahí mismo, subieron al auto y yo arranque pasando aun lado de varias patrullas las cuales nos e percataron de que huíamos de ellas.
Reita: Idiotas
Uruha: No te jactes de tu suerte amigo mío
Seguí conduciendo hasta que llegue al pequeño barrio japonés en el que vivíamos, estacione el auto detrás de un bar de por ahí y baje para entrar en el por la puerta trasera aventando esta.
Reita: No tengo tiempo necesito que caves un hoyo… mejor que sean dos-le señale a el chico delgado y alto de la barra.
Miyavi: Pero señor… paso algo… que paso jefe
Reita: Dije que cavaras dos tumbas –saque mi arma y le apunte con ella- eso significa ¡hazlo ya ¡
El pobre chico jalo a otros dos y se fue ha hacer lo que le había dicho, todos menos el imbécil de Kai fueron.
Kai: A quien mataste? No me digas que a Uruha, ¿te estuvo molestando de nuevo?, ya te dije que ese no es motivo para dispararle a la gente Reita
En ese momento entro Uruha, como si Kai lo hubiera invocado, entro con el pelinegro como bastón tal vez estaba mareado o algo cansado.
Kai: Si el esta ahí y al chico ese no lo conozco… don…donde… esta Tora –en ese momento agache la cabeza pesadamente-
Reita: En el asiento del copiloto
Kai: A que alivio, me había espantado y ¿Por qué no viene?
Reita: El esta muerto que no entiendes-le dije molesto tomándolo por el cuello de la camisa y aventándolo contra la pared- ¡ESTA MUERTO! –Lo solté- esos malditos rusos lo mataron… no ellos no… si no un traidor
Kai: ¿Un traidor?
Reita: Lo vi con mis propios ojos, un japonés en las filas rusas- en ese momento alguien entro-
Miyavi: Señor lo que pidió ya esta echo, fue fácil ya que la tierra esta húmeda
Reita: Se te hizo fácil porque ya las tenias echas ¿verdad? No creyeron que volveríamos, pues que crees aquí estoy y tomare venganza
Kai: Espera… pediste dos tumbas, quien mas aparte de Tora murió
Reita. La segunda es para el traidor yo mismo me asegurare de que termine en ese hoyo cubierto de tierra –señale a hacia donde estaba Uruha- vamos a la funeraria ahora
Uruha: Pero…
Reita: Dije vamos
Uruha: De acuerdo vamos
Salimos con dirección de la funeraria de enfrente, era algo irónico que una funeraria estuviera enfrente de un panteón y por eso el lema del lugar era “Todos los que salen de aquí enfrente terminan entrando con nosotros” valla ironía, abrí la puerta de un golpe y el grite al encargado.
Reita: ¡Sugizo donde carajos estas!
Sugizo: Cuando será el día que seas mas amable con mi local
Reita: El día que cada maldito Ruso e Italiano este muerto
Sugizo: Perfecto! Y bueno que se te ofrece a estas horas
Reita: Dos cosas prepárate que puede y nos ataquen pronto y dos… prepara una linda caja… para Tora
Sugizo: Tora?... pero que es lo que paso
Reita. No preguntes, porque hoy todos están tan desobedientes ustedes solo deben obedecer y nada mas
Salí hacia la calle bastante molesto y gritando, Uruha detrás de mi trataba de calmarme pero no lo deje acercárseme mucho, quería estar solo, no quería a nadie cerca de mi en estos momentos y menos alguien que estuviera herido por mis errores, Uruha entendió de inmediato y se fue en dirección al bar , yo seguí caminando en las negras calles del lugar para despejar un poco mi mente, a lo lejos vi una sombra con figura humana, la figura se acercaba a mi muy lentamente, saque mi arma de nuevo apuntándole a la sombra, de por si era muy desconfiado y con lo ocurrido ahora mas, creo que dispararía primero antes de preguntar quien es y que quería, pero tuvo suerte ya que cuando se acerco mas pude distinguir sus facciones y era Kazuki.
Reita: Que buen susto me diste Kazu
Kazuki: Lo lamento Reita
Reita: No te disculpes
En ese momento escuche una segunda persona detrás mío, fue demasiado tarde ya que la segunda persona me noqueo de un solo golpeen la nuca, caí al suelo casi inconsciente pero sin poderme mover.
Kazuki: No lamento eso no a verte asustado
Ruki: No te disculpes
Kazuki: No creo que sea justo hacer esto Ruki
Ruki: Confía en mi
Kazuki: Pero esta mal, no entiendo aun porque hacemos todo esto y porque mataste a Tora
Ruki: El no era mi objetivo, solo se atravesó en el camino
Gire la cabeza un poco para tratar de levantarme, escuche todo eso y entendí muy poco pero con eso me bastaba ahora sabia el nombre del asesino de Tora, Ruki se dio cuenta de esto y me pateo con tal fuerza q en ese momento perdí el conocimiento.
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